Aprender a manejar la ansiedad es un clásico en mis consultas de Psicología y Coaching.

A diario me encuentro con clientes que me piden eliminar la ansiedad de sus vidas. Ya que sienten que ésta les limita y bloquea. Les impide afrontar determinadas situaciones y conseguir los objetivos que se plantean.

De ahí que me haya decidido a abordar este tema justo ahora, en este momento.

Antes de empezar, a hablar de cómo gestionarla, me gustaría explicar qué es la ansiedad. Podríamos decir que la función de la ansiedad es movilizar nuestro organismo. Ponerle en situación de alerta para responder, en caso de amenaza, o peligro. Y así, tomar las decisiones necesarias para minimizar las consecuencias de dicho peligro. Hasta aquí podemos decir que la ansiedad es, por lo tanto, un mecanismo adaptativo.

Sin embargo, hay momentos o situaciones que nuestra mente interpreta como una amenaza o un peligro. Pese a que, realmente, no lo son. Y es entonces cuando nos sentimos  limitados o bloqueados.

Aquí entramos en juego los psicólogos y coaches. Ante este tipo de situaciones, ayudamos a nuestros clientes a reinterpretar la realidad y adquirir los recursos que necesitan para abordar correctamente aquello a lo que se enfrentan.

Un caso real de cómo manejar la ansiedad con éxito

Llegados a este punto, quiero mostrarte un caso concreto en el que he trabajado durante los últimos meses. Se trata de una estudiante de secundaria a la que, por respecto a su privacidad, vamos a llamar María.

María llegó a mi consulta a principios del tercer trimestre del curso académico 2018-19. Su madre contactó conmigo, muy preocupada debido a los malos resultados del segundo trimestre. Había suspendido seis asignaturas y sus profesores empezaban a cuestionarse que, incluso, pudiese terminar el año. Y, eso implicaría no pasar a bachillerato el siguiente curso. Su rendimiento con respecto al primer trimestre había bajado mucho. Y tenía por delante un largo camino de recuperaciones y nuevos exámenes.

Cuando empecé a trabajar con ella, lo primero que hicimos fue un pequeño esquema de las áreas en las que estaba teniendo problemas. Y, a partir de ahí, decidimos abordar 3 aspectos diferentes.

Por un lado, las técnicas de estudio y de gestión del tiempo.

Por otro, su autoconcepto. Este, está íntimamente ligado a su autoestima. Que, como era previsible, se estaba viendo afectada, no sólo por los resultados y el momento evolutivo que atravesaba sino también por los  conflictos que esos malos resultados estaban generando.

Y, por último, la ansiedad y la presión que estaba sintiendo en ese momento.

En este post  solo hablaré del abordaje que se hizo de este último aspecto. En próximas publicaciones trataremos los dos anteriores.

Atacar la ansiedad en positivo

Para enseñarla a manejar la ansiedad, lo primero que hicimos fue aislar aquellas situaciones que se la provocaban. En este caso estaban todas relacionadas con el momento de los exámenes.

Le ayudé a ver la relación que había entre su emoción y sus pensamientos.

Siguiendo esta fórmula «Pensamiento-Emoción-Comportamiento=Resultado», fue consciente de que realmente eran sus pensamientos  y el diálogo interno  que mantenía en su mente lo que le generaba ese bloqueo. Y le impedía centrarse en las preguntas del examen.

Frases como “es muy difícil”, “no lo voy a conseguir”, “mis padres se van a enfadar”, “tendría que haber estudiado más”, le acompañaban desde el momento en el que sus profesores le ponían delante el examen. Automáticamente, empezaba a ponerse nerviosa. Y, en consecuencia, no conseguía centrarse en las preguntas ni plasmar sus conocimientos.

Obviamente, el resultado, era un rotundo suspenso.

Y esto no hacía más que reafirmar esos pensamientos limitantes y destructivos sobre su propia capacidad. Influyendo, también, de forma negativa, en su autoestima y en su motivación, a la hora de seguir estudiando.

En este caso hablamos de un adolescente, pero este bucle en el que entramos es aplicable a cualquier edad.

¿Cómo lo abordamos?

Una vez que fue consciente de sus pensamientos, creamos juntas otros pensamientos alternativos que la ayudasen antes de los exámenes. Frases del tipo “ya he aprobado en otras ocasiones”, “voy a centrarme sólo en este momento”, “he estudiado y puedo hacerlo”. De forma que se sintiese motivada, tanto a la hora de estudiar como en el momento del examen.

Usar estos pensamientos no impide que los otros, que vamos a denominar “negativos”, aparezcan. Sin embargo, poco a poco empezó a dejar de luchar con ellos y a aceptarlos, sin tratar de evitarlos. Empezó a estar presente y en el presente.

Para ello, usamos técnicas de relajación. Para mí, la mejor herramienta de relajación que existe para nuestro día a día es la respiración. En este caso, la respiración diafragmática. María, sólo necesitó tres minutos para centrar toda su atención en la respiración y bajar su nivel de ansiedad.

A base de práctica y de trabajo en las sesiones, fue adquiriendo más seguridad en si misma y en su capacidad. No sólo a la hora de afrontar los exámenes, sino también en el resto de áreas de su vida.

El resultado no ha podido ser mejor. Ha recuperado las asignaturas pendientes y el próximo año empezará bachillerato con energías renovadas

¿ Imaginas lo orgullosos que estamos todos los que estamos a su alrededor? Padres, profesores y yo misma, de lo que ha conseguido. No sólo por haber sacado el curso, sino por la repercusión que estos resultados tendrán en ella a nivel intrapersonal. Se siente más segura, capaz y motivada para afrontar el nuevo ciclo.

Por todo ese esfuerzo y hasta que llegue el nuevo curso, disfruta del verano, María. ¡Te lo has ganado!

Si tú, como ha hecho María, quieres aprender a manejar la ansiedad en esos momentos de mayor tensión, te animo a que te pongas en contacto conmigo. Aprenderás recursos y herramientas con los que conseguirás mantener la ansiedad a raya. Para dar vía libre a la consecución de todo aquello que te propongas. No es teoría. Es un hecho real. ¡Compruébalo en primera persona!

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