El diálogo interior está mucho más presente en nuestra vida de lo que inicialmente podemos llegar a pensar. Según los científicos, tenemos alrededor de unos 60.000 pensamientos al día. Y, de ellos, la gran mayoría son negativos o hacen referencia al pasado.

Si esto es así, somos la persona con la que más hablamos a lo largo de nuestra vida. Y, por tanto, también, a la que más machacamos y más duramente juzgamos. Porque nos pasamos el día recriminándonos las decisiones tomadas, juzgándonos por nuestros comportamientos o repitiendo patrones, sin tener en cuenta las consecuencias y el resultado que esta actitud nos está dando.

Es como si fuésemos durante las 24 horas del día de la mano de un amigo que se dedica a decirnos todo lo que nos puede salir mal. O todo lo que hemos hecho de forma errónea. Por lo que no es extraño que, en determinados momentos, tengamos bloqueos o limitaciones que nos alejen del bienestar deseado.

Difícil de soportar a la larga, ¿no crees?

Y detrás de todo esto está el diálogo interior. Conocer y tomar conciencia de «qué» nos decimos y «cómo» nos lo decimos es fundamental si queremos cambiar nuestra vida y coger las riendas de ella.

Cuando explico esto en las sesiones de psicología y coaching, algunos clientes se sorprenden. Porque realmente no son conscientes de todo esto. De si realmente están hablándose mal, no se habían percatado. Y, en ese caso, no saben cómo controlarlo y evitarlo. Aunque todo pasa por quererte de forma adecuada. Te invito a conocer las 5 claves para aprender a quererte.

Cómo nos afecta la forma en que realizamos el diálogo interior

Efectivamente, muchas veces, el pensamiento es tan rápido que no somos conscientes de él. Tan solo lo somos de las emociones que sentimos. Porque, como ya he dicho en otras ocasiones, éstas son la manifestación física de los pensamientos. De forma que, siempre que sientas una emoción, independientemente de que la valores como positiva o negativa, es porque estás teniendo un pensamiento que la está generando.

Si quieres tomar conciencia de tu diálogo interno y de cuáles son esos pensamientos que te acompañan en tu día a día… ¡te propongo un pequeño experimento! Te ayudará a tomar consciencia de cómo te hablas a ti mismo. Y a tomar medidas correctoras cuando detectes que no lo haces de la forma adecuada.

Antes de levantarte, cuando aún estás en duermevela, anota todos y cada uno de los pensamientos que pasan por tu cabeza. Anótalos sin juzgarlos, como si tan sólo fueses un instrumento de tu mente que se dedica a escribir.

Repite esta acción durante una semana y después analízalos. Estos pensamientos con los que nos levantamos, son los que nos acompañan la mayor parte del día.

Reflexiona y piensa si estas palabras te están potenciando o limitando. Elige uno y actúa, ve cambiándolo poco a poco. Y verás cómo empieza a variar tu percepción sobre las cosas.

Los pensamientos conscientes son los que nos impulsan hacia nuestros objetivos y para tenerlos sólo necesitamos fuerza de voluntad… Es el momento y no lo dejes para mañana. ¡Toma las riendas desde hoy mismo!

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