Todos sabemos lo importante que es aprender a quererte. Lo hemos oído por activa y por pasiva. Pero, todo se complica cuando llega el momento de pasar de la teoría a la práctica, Porque, no siempre sabemos cómo hacerlo.

Prácticamente a diario, escucho a mis clientes expresiones como…

“¿Qué van a pensar de mi si digo que estoy orgulloso de mi mismo?”.

“Me da vergüenza decir lo que se me da bien hacer”.

“Hay que ser más humilde”.

Cuando les pido que me argumenten esas afirmaciones, suelen justificarlo con un sin fin de pensamientos o ideas que han escuchado a lo largo de su vida. Sin embargo, muchos de ellos reconocen que darían lo que fuese por escuchar a sus padres o a las personas que quieren, reconociendo esa valía. Porque… ¿Alguna vez has hecho o elegido cosas  que iban en contra de tus propios valores, por escuchar un “estoy orgulloso de ti”?. Piénsalo.

Y es que la emoción orgullo ha ido perdiendo su significado original. Y, a día de hoy, está incluso mal vista.

Parece que si nos viene desde fuera, está bien. Pero, si nos lo decimos nosotros … no.

¡No lo entiendo! Por eso, te propongo hoy hacer algo para cambiarlo. Y aprender a quererte desde ya.

El orgullo. Una emoción «mal entendida»

Empezaré por hacer una breve definición de la finalidad de esta emoción tan vapuleada.

El orgullo es la única emoción que el humano no comparte con los animales. Nos da la capacidad de crear, de transformar, de imaginar, de crecer y de descubrir. Sin ella, nos sentimos vacíos y en búsqueda constante del reconocimiento, por parte de los que nos rodean.

Gracias a esta emoción nos sentimos capaces de emprender nuevas acciones, de introducir cambios en nuestra vida y de crecer como personas.

Es por tanto la emoción que te da la fuerza y coraje que te conduce a la superación y te ayuda a aprender a quererte. El orgullo es el que nos dice, “adelante, tú puedes conseguir lo que te propongas”. “Cree en ti y ve a por tu objetivos”. “Desarrolla tu talento, eso que te convierte en alguien genial”.

Y la gran pregunta … ¿Cómo llegar hasta él para después aprender a quererte?

1 – Respétate. No puedes pretender que nadie te respete si tú no lo haces primero. No exijas aquello que tú no te das. Recuerda que respetarse es saber poner límites.

2 – Acéptate. Sí. Exactamente, cómo eres. Con tus miedos, tus dudas, tus inseguridades, tus fallos, tus fracasos. Todo eso, también forma parte de ti.

3 – Sé justo contigo mismo. No te traiciones por querer quedar bien con otros. Sé tú y atrévete a mostrarte cómo eres.

4 – Reconócete. Reconoce tus grandezas y valórate por ellas. Muestra tu poder único y original. No te midas con nadie más que contigo mismo porque eres único. Haz las cosas simplemente por ti, para tu propio reconocimiento. Sin expectativas ajenas, sin esperar que los demás vean tu brillo. Has de encontrarlo tú primero, luego lo verán los demás.

5 – Cambia la fórmula. No vales por lo que haces. Vales por lo que eres. Cuando tu valía depende del trabajo, tu comportamiento o los bienes de los que dispones, eres más vulnerable.

El orgullo es tu poder personal, tu poder interior. Nunca entregues tu poder a ninguna persona. No te compares, no te midas con otros, no compitas con ellos, simplemente sé tú. Porque, ya eres genial.

Y tú, cuéntame. ¿Cómo te quieres?

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