Salir de la zona de confort es uno de los retos a los que diariamente debemos enfrentarnos en nuestra vida.

Seguro, te has imaginado en más de una ocasión viviendo una vida mejor. Una vida en la que te sintieras pleno, completo, tranquilo… Como dicen la mayoría de los clientes, una vida en la que te encuentres bien.

Todos lo hacemos. Todos nos hemos visualizado en algún momento cambiando de trabajo. Cortando con aquellas personas que nos hacen sentir mal. Comunicándonos correctamente con nuestros seres queridos…

Sin embargo, no siempre nos atrevemos a hacerlo. ¿Por qué? Porque preferimos quedarnos con aquello que conocemos. Con eso que llamamos “la zona de confort”. Aunque esa zona sea un calvario para nosotros, decidimos permanecer en ella. Simplemente, porque es “lo conocido”. Nos asusta salir de ahí. El miedo, la inseguridad, la ansiedad hacen su aparición y se apoderan de nosotros. Nos bloquean y nos impiden conseguir eso que imaginamos.

¿Qué precio pagas por no salir de la zona de confort?

Este cuento, “La puerta negra”, es una metáfora que refleja perfectamente cómo actuamos ante este tipo de situaciones. Cómo nos cuesta salir de la zona de confort.

“El Rey era muy temido por sus súbditos, por lo cruel que era con sus prisioneros de guerra. Ya que nada más capturarlos, los llevaba a una enorme sala y los colocaba en el centro.

Gritándoles con furia, les decía: “os daré una oportunidad de salvar vuestras vidas. Mirad hacia el lado derecho. Ahí están mis soldados, armados con arcos y flechas”. Ante los rostros horrorizados de los cautivos, proseguía: “Ahora, miren hacia la izquierda”. Todos obedecían y sus miradas topaban con una enorme puerta negra, rodeada de cadáveres humanos esparcidos por el suelo. ”Escoged vosotros. O las flechas o la puerta negra”, concluía el monarca. La mayoría prefería morir atravesados por flechas. Un final rápido y mucho menos cruel.

La guerra terminó. Y, un día, uno de los soldados del pelotón de arqueros que estaba haciendo guardia ante la enorme puerta, viendo pasar al rey, se atrevió a interrumpirle: “Señor, discúlpeme. ¿Qué es lo que hay detrás de esa puerta negra?”.

“Ábrela tú mismo y lo verás”, le respondió el rey.

Sin poder controlar el pánico, el guardia abrió con cautela el portón y empezó a entrar una brillantísima luz y un olor de hierba fresca. La puerta llevaba a la libertad. Sólo si nos arriesgamos a atravesarla, podremos ser felices.

Como dice el cuento, la puerta negra simboliza tus miedos, tus inseguridades. Y todo eso que te bloquea y te impide conseguir tus objetivos. Atrévete a mirar detrás de la puerta. Comienza a ver lo que no ves y a percibir lo que aún no percibes. Y plantéate salir de la zona de confort. Sin duda, ahí está la verdadera LIBERTAD.

Cuando te atrevas a salir de tu zona de confort y tus pensamientos y emociones no gobiernen tu vida … serás libre.

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