Cada vez que nos comunicamos empleamos uno de los diferentes estilos de comunicación que existen. Lo habitual es que no les prestemos especial atención y pasen desapercibidos. Pese a que son fundamentales para transmitir nuestro mensaje de forma adecuada al interlocutor al quien va dirigido.

Al comunicarnos, tenemos que tener en cuenta que, más allá de lo que queramos decir o expresar, hay otros elementos que intervienen e influyen en ese proceso.

Estos elementos son muchos y muy diferentes. Por ejemplo, el tipo de lenguaje (verbal, no verbal, paraverbal). El estilo de comunicación. La escucha activa. La codificación y decodificación del mensaje que transmitimos. La intención del emisor y la percepción del receptor. La sintonía entre el emisor y el receptor… ¡Todo cuenta!

En esta ocasión me voy a centrar en los estilos de comunicación, divididos en tres tipos: pasivo, agresivo y asertivo.

3 estilos de comunicación y 3 resultados

Cuando le explico a los niños estos 3 estilos estilos de comunicación, les pongo siempre el mismo ejemplo. Y lo resumo brevemente así.

El estilo pasivo es como un ratoncito que cuando habla, o le hablan, se esconde. Y que, por lo tanto, no suele expresar ni conseguir aquello que quiere. El gato se lo come o le quita sus cosas. El estilo agresivo sería como un dragón, que escupe fuego cuando quiere  decir algo o lo que escucha no le gusta. Y el estilo asertivo se asemeja al héroe que dice lo que quiere, es bueno con los demás y consigue su final feliz.

Lo sé. Es un resumen muy tópico y, posiblemente, algo antiguo. Pero, lo entienden. Y, si trasladamos esto al lenguaje de los adultos, las características que definen a cada uno de estos estilos son las siguientes.

Estilo Pasivo

  • Verbales: escasa verbalización, afirmaciones poco claras como “quizás, “bueno”, “supongo”. Utilización de muchos monosílabos.
  • No verbales: expresión facial seria y risas falsas. Mirada inexpresiva y baja. Postura distante, escaso contacto físico y pocos gestos con las manos.
  • Paraverbales: intervenciones escuetas, silencios prolongados, tono bajo y titubeante y poca fluidez verbal.

 Estilo Agresivo

  • Verbales: muchos elementos amenazantes. Críticas, términos imperativos. Hace muchas preguntas simultáneas. Ante una pregunta tiende a contestar con otra pregunta, con o sin relación con la anterior.
  • No verbales: expresión facial tensa y ceño fruncido, sin sonrisas. Mirada directa a los ojos, fija, difícil de sostener. Realizan muchos gestos con las manos indicando amenaza.
  • Paraverbales: utiliza mucho tiempo para hablar, dejando poco al interlocutor. No realiza pausas ni silencios. Tono de voz alto y enfático con fluidez verbal rápida.

Estilo Asertivo

  • Verbales: habla en primera persona como expresiones como “opino”, “pienso”, “necesito”. Utiliza preguntas orientadas a lograr la participación de los demás del tipo de “¿qué piensas al respecto?” , “¿qué te parece si…?” o “¿cómo podemos resolver esto?”. Se extiende en la respuesta de preguntas abiertas y es concreto en las cerradas.
  • No verbales: expresión facial distendida, sonrisas frecuentes y acorde a las circunstancias. Contacto ocular directo. Y gestos, con las manos, abundantes, fáciles y relajados. Respeta la distancia para no invadir el espacio personal.
  • Paraverbales: volumen de voz y velocidad adecuada con entonación correcta. Permite un tiempo de habla proporcional a los participantes, sin interrumpir al interlocutor.

Obviamente, el estilo asertivo es el que más nos facilita la comunicación. Sin embargo, eso no implica que sea el más  usado.

 

Qué es la Comunicación Asertiva

Cuando nos comunicamos asertivamente, estamos dando a entender, clara y concretamente, nuestro punto de vista y lo que queremos lograr. Nos comunicarnos  de forma clara, concisa y contundente. Decimos las cosas como son. Y, sin vergüenza ni temor a lo que los demás piensen. Transmitimos el mensaje para que pueda ser interpretado tal y como deseamos.

Las personas asertivas son personas recordadas, no pasan desapercibidas, porque simplemente le comunican al mundo sus deseos y se los comunican con claridad. Exigen lo que se debe exigir y respetan a los demás.

Me paro un momento en este punto para lanzar una reflexión. Si vas a comunicar asertivamente pidiendo o exigiendo algo que es tuyo, primero debes interiorizar la idea de que lo mereces plenamente.

Me encuentro a diario con personas que no se atreven a expresar de forma clara y concisa  sus deseos porque, en el fondo, no se sienten merecedores de lo que están pidiendo. Y, por tanto, les resulta muy complicado utilizar este estilo de comunicación y poner sus límites.

En estos casos, antes de abordar la comunicación interpersonal habría que trabajar la comunicación intrapersonal. Observando la fuerza que ejerce sobre ellos el lenguaje interno, del que  ya he hablado en anteriores ocasiones.

La comunicación asertiva se basa en el respeto y la elegancia. Decir, “o me subes el sueldo o me voy” no es ser asertivo, ni elegante ni respetuoso. Más bien, se trata de un chantaje directo.

Ser asertivo no es ser maleducado. Si la asertividad que practicas no incluye respeto y tolerancia hacia los demás, no es asertividad. Posiblemente, es atrevimiento.

Uno de los valores que promueve la asertividad, es el respeto.

 

Ventajas de la Comunicación Asertiva

Y todo esto… ¿para qué. ¿Qué vas a conseguir si practicas este estilo de comunicación?

Está comprobado que las personas asertivas viven mejor su vida. Cuando se tiene una visión clara del mundo y del camino que quieres recorrer. Y, además, cuentas con la habilidad de comunicarlo de forma asertiva, el éxito formará parte de tu vida.

Gracias a su asertividad, una persona tiene más probabilidades de éxito, tanto en el ámbito profesional como personal. Y una mayor probabilidad de ser respetado y admirado.

Y, finalmente, ¿con qué rasgo de la personalidad crees que está relacionado este estilo de comunicación?

Con la autoestima y el autoconcepto. Recuerda que una persona con una autoestima y un autoconcepto sano, es una persona que se siente merecedora de las cosas que desea. Y es capaz de expresarlas sin miedo ante los demás.

 

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