Ahora que comienza el año y es costumbre hacer una lista de buenos propósitos, ¿te has preguntado alguna vez cuál es la importancia de marcarse objetivos en la vida?

Existen diferentes momentos del año en los que las personas tenemos esta costumbre. Entre esos «buenos propósitos», los hay de todo tipo. A nivel personal, no faltan los más típicos que se repiten año tras año. Como ir al gimnasio, dejar de fumar, adelgazar o llevar una dieta saludable. Y, si hablamos del ámbito laboral, cambiar de trabajo o establecer las cifras de venta deseables.

Pero, cuando pasan los meses, también tenemos “por costumbre”, olvidarnos de ellos … Y, finalmente, abandonarlos.

Por qué las buenas intenciones quedan a medio camino

¿Qué pasa en nosotros para que, algo aparentemente importante, pase a ser dejado de lado a la primera de cambio?

Según mi propia experiencia y, analizando las explicaciones de mis clientes, el abandono de nuestros objetivos ocurre porque no tenemos el hábito de marcarnos objetivos en nuestro día a día. Ya que esto nos ayudaría a crear las inercias que nos lleven a lograr las metas marcadas.

Fijarnos una meta a medio o largo plazo exige en nosotros  establecer una serie de pequeñas submetas diarias. Que tengan la misión de movernos y nos hagan avanzar en esa dirección. Esto, nos aporta la dosis extra de motivación y energía que necesitamos para convertir en acciones los sueños deseados.

Porque, la realidad  es que nos marcamos ese «gran objetivo» para poco después, dejamos llevar por la vorágine del día a día. Volvemos a las rutinas diarias. A ser presos del tiempo. A hacer las cosas de la misma manera de siempre. Y, si eso que nos hemos fijado está fuera de nuestra zona de confort o de nuestras costumbres, es fácil que en poco tiempo, descartemos de la lista de  buenos propósitos que nos habíamos marcado.

Te pongo un ejemplo.

Llega el 2 de enero y tengo como objetivo ir al gimnasio. ¿Qué solemos hacer después? Nos compramos ropa deportiva, si no la tenemos ya. Hablamos con conocidos que ya están yendo para que nos orienten sobre el mejor gimnasio. Lo buscamos, nos apuntamos y…. ¿Qué pasa después? ¿Qué pasa con ese pequeño objetivo diario que hará posible que ir al gimnasio pase de ser un sueño a ser una realidad? Pues pasa que, en muchas ocasiones, no existe.

La importancia de marcarse objetivos logrables

Si cada mañana al levantarte te planteases una pequeña acción, cuando finalice el año seguro que podrías felicitarte por el objetivo conseguido. ¡No tiene que tratarse de algo complicado! Solo con una pequeña meta que hiciese que, por ejemplo, ir al gimnasio formase parte de tu rutina, serviría. Puede ser desde reorganizar el tiempo a delegar alguna de tus actividades (para que el trabajo siga saliendo sin tu eterna presencia). O, incluso, dejar de lado obsesiones y preocupaciones que te roban tiempo y energía

Muchos clientes en sesiones de Psicología y Coaching, me dicen que tienen la sensación de levantarse y acostarse sin haber hecho nada de provecho. Experimentan continuamente la idea de estar perdiendo el tiempo y la vida. Esto ocurre porque no nos marcamos objetivos. Nuestra mente necesita esas metas a modo de brújula que le indique la dirección a seguir y el camino que recorrer. Porque, sin ellas, nos sentimos perdidos.

Y tú, ¿te pones un objetivo al levantarte? Y me refiero a objetivos de verdad. A esos que cumplen con lo que psicólogos y coaches estamos cansados de decir que es un objetivo. Algo que sea ambicioso pero alcanzable. Medible en acciones o resultado. Que dependa solo de ti y tus actos. Y que lo quieras de verdad.

La realidad es que poco de lo que  hacemos a diario está cargado de tanta consciencia. Porque tener objetivos implica hacer cosas lógicas que te lleven a conseguirlo. Dejar de lado victimismos o lamentaciones. Pensamientos o creencias, muchas de ellas irracionales. Que nos hacen repetir, una y otra vez, patrones de comportamiento. Sin cuestionarnos si son realmente buenos para nosotros.

Tener objetivo implica tener una finalidad, un propósito y tomar la firme decisión de ir hacia él. Implica darle sentido a tu vida y a tu día

Por todo esto, te animo a que desde ahora, cada mañana, cuando te levantes, te propongas un objetivo para ese día. Algo que puedas empezar y terminar en 24 horas. Que puedas marcar como hecho al acostarte. Y que te dé la energía diaria que necesitas. Por dos motivos. Para salvar los obstáculos que la vida te plantea y sea el enfoque que te ayude a saber qué camino seguir o que decisión tomar.

Porque la vida está compuesta de días, convierte cada mañana en un nuevo reto. Y cada noche en un objetivo conseguido.

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