Estoy convencida de que en más de una ocasión has escuchado hablar de la importancia que tiene el pensamiento creativo. Pero, para poder entender la importancia de estos dos conceptos, vamos hacia el punto de partida elemental. Es decir, ¿qué es la creatividad?

Según la RAE, “la creatividad se define como la capacidad humana que consiste en la generación de nuevas ideas o conceptos o de nuevas asociaciones entre ideas ya conocidas, que suele producir soluciones originales”.

Por tanto, según esta definición, todos los humanos tenemos esta capacidad. El problema es que, sobre todo en la edad adulta, dejamos de prestarle atención y no la desarrollamos suficientemente.

¿Por qué? Porque vivimos bajo la dictadura del pensamiento inmediato.

Cuando tenemos que resolver dilemas, el cerebro responde con pensamientos  reproductivos y genera ideas muy próximas entre sí. De forma que, cuando se nos plantea un problema, nuestro cerebro responde de la manera que le consuma menos energía. Y esto, suele ser como ha respondido en anteriores ocasiones. O, si no es igual, de una manera bastante similar.

La importancia de usar el pensamiento creativo

Para pensar de forma diferente y llegar a lo que conocemos como pensamiento creativo, tenemos que engañar a nuestro cerebro descartando las primeras ideas que nos surjan. Porque esas ideas serán reproductivas de algo conocido. De conceptos que tenemos anclados.

Las personas que no conocen limites, personas optimistas que se crecen ante las adversidades y que buscan soluciones diferentes a los problemas, son aquellas que suelen conseguir resultados extraordinarios. ¿El motivo? Porque no renuncian a su imaginación y no pierden la fé en su capacidad humana para resolver los dilemas.

La creatividad está íntimamente relacionada con la emoción orgullo. Que, como ya he mencionado en anteriores ocasiones, es una emoción que sólo corresponde a los humanos. Y cuya función es permitirnos crecer y convertirnos en creadores de nuestra propia vida.

Las personas con un adecuado manejo del orgullo, son personas que reconocen lo válido y lo valioso de sus vidas. Transformándoles en seres liberados de las estructuras mentales.

Este crecimiento personal no puede darse si no hay creación ni imaginación.  De aquí la frase popular: “si quieres llegar a la Luna, apunta a las estrellas”.

La creatividad como herramienta en tu vida

Desde aquí te animo a imaginar tu vida, tus objetivos, aquello que quieres conseguir o lograr. Y, después, atrévete a pintar esa realidad que quieres que se manifieste. Como si de un pintor se tratase, idea tu nueva obra antes de pintarla.

Y para eso, primero tienes que creer en ti. En tus posibilidades y en tu capacidad para lograrlo.

Las consultas de psicólogos y coaches están llenas de personas que no reconocen sus logros ni sus capacidades. Estamos muy acostumbrados a criticarnos por aquellas cosas que no hacemos bien, pero muy poco a reconocernos y felicitarnos por  las pequeñas cosas que conseguimos.

Si te paras a reflexionar acerca de cómo quieres que sea tu  vida, tu trabajo o  tus relaciones. Si has llegado a la conclusión de que quieres cambiar tu realidad … es el momento de empezar a usar tu creatividad para conseguirlo.

Cuando te pongas manos a la obra, no te conformes con la primera idea que venga  tu mente. De hecho, te animo a que la descartes, busques y pruebes acciones o comportamientos que nunca antes habías intentado. Porque, esos serán los realmente transformadores para ti.

Y para eso, imagina tu logro y focalízate en disfrutar. No te centres solo en llegar a la meta. Porque recuerda que el disfrute es una fuente inagotable de energía.

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