Al hablar de métodos de relajación express es posible que pienses en una persona sentada en una sala silenciosa, repleta de esterillas y con música tranquila. Sin embargo, aunque esas condiciones son fantásticas para conseguir relajarnos, no siempre están a nuestro alcance. En especial, en los momentos de tensión o ansiedad.

Si me conoces un poco, ya sabes que mi objetivo es siempre hacerte la vida más cómoda y facilitarte ejercicios y herramientas a los que puedas recurrir en tu día a día.

Y, si en otras ocasiones te he hablado de cómo aprender a gestionar la ansiedad, hoy quiero enseñarte un fácil ejercicio de relajación express. Para que puedas practicarlo en momentos de tensión. Estés donde estés, en casa o en tu lugar de trabajo. Tan sólo necesitas un lugar cómodo en el que te puedas sentar y tres minutos de tu tiempo.

Relajación y respiración. Ahí está la clave

Los métodos de relajación son muchos y muy variados. Yo he escogido uno sencillo, práctico, eficaz y para el que no necesitas ayuda especializada. Pero, antes de empezar voy a explicarte un poquito en qué consiste y para qué está indicada esta herramienta de relajación.

Seguro que has oído hablar de la relación directa que existe entre la respiración y la relajación.

Cualquier situación en la que aparece el estrés modifica nuestra respiración. Hace que ésta sea más corta y rápida. Y coloca a nuestro organismo en un estado de alerta constante. ¡Obsérvate! Notarás que, cuando estás nervioso, respiras con la parte alta del pecho. Por el contrario, las respiraciones amplias y pausadas facilitan los estados de relajación. Ya que abren tus pulmones y llevan el aire a tu parte abdominal, afectando positivamente al sistema nervioso.

Y como, estemos donde estemos, la respiración es algo que nos acompaña es una de las mejores herramientas para relajarnos. Y  conseguir tomar perspectiva de la situación que estamos interpretando como estresante.

Relajación express en sólo 3 minutos

En primer lugar, te sugiero usar un temporizador o cronómetro para que puedas olvidarte del reloj.

Durante este tiempo, tu tarea consiste únicamente en centrar toda tu atención en la respiración. Trata de notar las sensaciones que deja el aire cuando entra por tu nariz  y sale lentamente por tu boca. Inspira y expira, inspira y expira

Si te siente más cómodo, y el entorno te lo permite, puedes cerrar tus ojos para una mayor concentración.

Empieza  centrando la atención en tu fosa nasal derecha. Sintiendo como el aire entra por ella, baja abriendo tus pulmones y sale por la boca. Repite dos o tres veces, despacio, simplemente respirando. A continuación, céntrate en la fosa nasal izquierda, repitiendo el mismo proceso.  Siente como el aire entra y sale…. Inspira y expira. Siente el aire que entra por tu nariz y sale lentamente por tu boca.

Si en un momento te encuentras distraído, vuelve tranquilamente a las sensaciones que estás observando. Acepta la distracción sin ningún reproche. Y deja que el pensamiento que te distrae pase delante de ti como si fuese una nube. Serán sólo tres minutos. Luego, puedes volver a recuperar ese pensamiento. Ahora, tan sólo siente el aire y concéntrate en tu respiración.

Te invito a practicar este ejercicio a diario para conseguir convertirlo en un hábito. Si consigues integrarlo en situaciones de calma, te será mucho más fácil y efectivo en momentos de tensión.

Recuerda no ser muy duro contigo mismo si al principio te distraes con frecuencia. ¡Es normal! Verás que si lograr relajarte cuando tu mente diga “no puedo”, podrás responderle, “mira cómo lo hago”. Te aseguro que es cuestión de práctica. Y, por supuesto, si ves que el estrés y la ansiedad no remiten y forman parte de tu rutina diaria, no dudes en consultarme. Juntos, afrontaremos la causa y pondremos en práctica la solución perfecta para ti.

 

 

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