Identificar amistades tóxicas durante la adolescencia no siempre resulta sencillo. En especial, durante una etapa en la que las relaciones de amistad adquieren una importancia enorme. Los amigos dejan de ser simples compañeros de clase para convertirse en figuras de referencia, apoyo, identidad y pertenencia al grupo.
Por eso, la amistad puede tener un impacto muy positivo en el bienestar emocional de los jóvenes. O, por el contrario, convertirse en una fuente constante de malestar.
Pero, identificar cuándo una relación de amistad está dejando de ser saludable suele ser realmente difícil. Ya que, muchas conductas dañinas, se normalizan, se justifican o, incluso, se confunden con muestras de cariño, lealtad o confianza.
Y a esto se suma otra realidad que preocupa siempre a los padres. Y es que, a medida que nuestros hijos crecen, dejamos de conocer de cerca a las personas que forman parte de su mundo. Poco a poco, vamos perdiendo visibilidad sobre quiénes son realmente sus amigos. Sobre cómo se relacionan y qué lugar ocupan esas amistades en su vida.
Por eso, es tan importante que aprendan a distinguir entre los conflictos normales que aparecen en cualquier amistad y aquellas dinámicas que terminan desgastando la autoestima, la seguridad y el bienestar emocional.
¿Qué entendemos por una relación de amistad tóxica?
Cuando hablamos de una amistad tóxica no nos referimos a una persona «mala» o a una relación en la que nunca haya momentos buenos.
Tenemos en mente una relación en la que, de forma repetida, aparecen comportamientos que generan sufrimiento, inseguridad, dependencia emocional o sensación de inferioridad.
Por supuesto, todas las amistades atraviesan desacuerdos, enfados o momentos difíciles. La diferencia está en si esos episodios son puntuales o si terminan convirtiéndose en la norma.
Una amistad saludable nos ayuda a crecer, mientras que una amistad dañina nos hace sentir cada vez más pequeños.
Cuando trabajo con adolescentes, resulta imposible que hablemos de las amistades y no analicemos juntos cómo son esos amigos que los acompañan en esta etapa. Y, sobre todo, cómo les hacen sentir.
A continuación, voy a explicar cuáles son algunos de los aspectos que analizo junto a los jóvenes a los que acompaño en su evolución hacia la madurez.
5 Preguntas que ayudan a identificar amistades tóxicas en los adolescentes
1.- ¿Cómo te sientes después de estar con esa persona?
Una de las señales mas importantes para detectar las amistades toxicas es observar cómo se sienten cuando vuelven a casa.
Si, después de hablar con un amigo, se sienten tristes, culpables, inseguros, ansiosos o con sensación de no ser suficientes, conviene prestar atención porque hay algo que está mal.
Y esto no quiere decir que en las relaciones sanas no haya conflictos. Desde luego que los hay. Pero no erosionan constantemente la autoestima.
2.- ¿La atención y la energía está repartida entre todos o gira alrededor de una sola persona?
Hay amistades en las que uno de los miembros monopoliza la relación. Sus problemas son siempre prioritarios, sus necesidades ocupan todo el espacio y las emociones del otro quedan en segundo plano. ¿Te suena haber vivido una situación así?
Cuando eso ocurre, a medida que pasa el tiempo, el que ocupa el papel de «cuidador» puede acabar sintiéndose agotado, invisible y emocionalmente drenado.
3.- ¿Evitas hablar y expresarte por miedo a ser rechazado o quedarte fuera?
Como he comentado en diferentes ocasiones, la pertenencia a su grupo es muy importante para los adolescentes. Por eso, algunos adolescentes viven pendientes de agradar para no ser excluidos de él. Esto hace que acepten situaciones que les incomodan y se callen lo que piensan. Llegando a renunciar a sus propias necesidades por miedo a perder la amistad.
En este punto, es muy importante que entiendan que, cuando la relación se sostiene por miedo y no por confianza, hay algo que no funciona.
4.- ¿Te sientes criticado a través de sus bromas?
Sin duda, las bromas forman parte de toda amistad. Pero, cuando siempre tienen el mismo objetivo, y humillan y atacan, dejan de ser inofensivas.
Y si, después de dejar claro que no te gustan, siguen haciéndolas, entonces no se te está respetando. La clave está en preguntarse cómo se siente quien las recibe.
5.- ¿Te controla?
La amistad es respeto y libertad.
Revisar con quién hablas, enfadarse si quedas con otras personas, exigir disponibilidad constante o hacer sentir culpable al otro cuando pone límites, son comportamientos que no pertenecen a una amistad sana.
Para terminar, siempre insisto a los adolescentes en que nunca nadie debe hacernos sentir mal por ser quien somos. O que tenemos que cambiar para ser aceptados.
Las buenas amistades son aquellas que permiten que cada persona conserve su identidad, con independencia de la forma en la que vistamos, opinemos, pensemos o lo que nos guste.
¿Qué podemos hacer los padres ante las amistades poco saludables de los hijos?
Una realidad es que muchos adolescentes no cuentan lo que ocurre porque temen que los adultos minimicen el problema. O reaccionen de forma excesiva y les prohíban seguir quedando con sus amigos.
Por eso, es importante escuchar antes de aconsejar. Preguntarles y validar lo que sienten.
Sn duda, ayudarles a reflexionar sobre estas cuestiones de las que he hablado, en esta publicación, suele ser más eficaz que decirles que no se relaciones con esas personas. Porque, cuando un adolescente aprende a reconocer relaciones saludables, está desarrollando una habilidad que le acompañará durante toda su vida.
Antes de terminar quiero hacer una reflexión.
Como adultos, nos puede parecer que lo mas sencillo es liberarse de esos amigos que no hacen bien y cambiar de grupo. Sin embargo, para muchos adolescentes, esto es muy complicado.
Recordemos que la necesidad de pertenencia es una de las necesidades psicológicas mas importantes durante la etapa adolescente. Y el miedo a quedarse solos hace que mantengan relaciones que pueden ser dañinas.
Nuestro papel no es juzgarles por quedarse ahí, sino comprenderles, apoyarles, brindarles un espacio de reflexión y darles las herramientas que necesitan para analizar la situación.
He ayudado a muchos jóvenes en ese difícil camino que es pasar de la infancia a la edad adulta. Sé cómo viven esos momentos. Y lo complejo que puede ser para ellos identificar y asumir que tienen amistades tóxicas. Por lo que no dudes en contactar conmigo si crees que puedo ayudar a tu hijo en ese proceso. Con ayuda, te aseguro que todo será más fácil. ¡Aquí me tienes!
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